Columba Aspexit  5'17
Secuencia dedicada a san Maximino.   Sant Maximino nació a finales del s.III. Fue obispo de Trier y de Poitiers, donde murió. Sus restos fueron trasladados a Trèveris (Trier), donde fueron muy venerados, y donde fueron famosos los milagros obrados por su intercesión.
Parece que este poema describe una visión de san Maximino mientras celebraba la misa: cuando se vio el Espíritu (paloma) entrando a través de los vitrales de la iglesia.


(Miniatura de Cristo, Hombre Cósmico)

Columba aspexit
per
cancellos fenestre
ubi
ante faciem eius
sudando
sudavit balsamum
de
lucido Maximino.
Calor s
olis exarsit

et
in tenebras resplenduit
unde
gemma surrexit
in
edificatione templi
purissimi
cordis benivoli.

Iste
turris excelsa,
de
ligno Libani et cipresso facta,
i
acincto et sardio ornata est,
urbs
precellens artes
aliorum
artificum.
Ipse
velox cervus cucurrit
ad
fontem
purissime aque
fluentis
de fortissimo lapide
qui
dulcia aromata irrigavit.

O
pigmentarii

qui
estis in suavissima viríditate
h
ortorum
regís,
ascendentes
in altum
quando
sanctum sacríficium
in
arietibus perfecistis.
Inter
vos fulget hic artifex,
par
ies
templi,
qui
desideravit alas aquile,
osculando
nutricem Sapientiam
in
gloriosa fecunditate Ecclesie.

O Maximine,

mons
et vallis es,
et
in utroque alta edificatio appares,
ubi
capricornus cum elephante exivit,
et
Sapientia in deliciis fuit.
Tu es
fortis
et suavis in cerimoniis
et in choruscatiane altaris,
a
scendens
ut fumus aromatum
ad columpnam laudis.

Ubi
intercedis pro populo
qui tendit ad speculum lucis,
cui laus est in altis.

La paloma vio
a través de la reja de la ventana
por donde, delante de su rostro,
exhalaba bálsamo
el resplandeciente Maximino.
El calor del sol se encendió
y resplandeció en la oscuridad,
y así, una gema surgió
para construir el purísimo templo
del corazón benévolo.

Esta torre altísima.
hecha de madera del Líbano y de ciprés,
ha sido adornada con jacinto y sarda;
es una ciudad que rebasa el arte
de los otros artistas.
Corrió, como ciervo veloz,
hacia la fuente del agua más pura,
que fluía de la roca más fuerte
que extendía aromas suaves.

Oh vosotros que exhaláis perfume,
que estáis en el dulce verdor
de los jardines del Rey,
y que os eleváis hacia las alturas
cuando habéis cumplido valientes,
el santo sacrificio.
Entre vosotros resplandece este artífice,
muro del templo,
que deseaba las alas del águila,
besando la Sabiduría que lo alimentaba
dentro de la gloriosa fecundidad de la Iglesia.

Oh Maximino,
sois montaña y valle,
y, siendo una u otra, parecéis el alto edificio
de dónde salieron la cabra y el elefante,
y dónde la Sabiduría estuvo a placer.
Tu eres fuerte
y dulce en las ceremonias
y cuándo se enciende el altar,
te elevas como el humo del incienso
hacia la columna de la alabanza.

Así pues, intercede por el pueblo,
que se dirige al espejo de la luz,
que es alabada en las alturas.